Cartel Teta

Primark y la teta

  • 16 octubre, 2015

Llevaba yo un tiempo dándole vueltas a escribir un post sobre dar teta en público y allá va: Primark ha abierto una tienda mastodóntica en la Gran Vía y medio Madrid ha pasado por allí el día de la inauguración. Algún medio de comunicación no se ha molestado en conseguir fotos del gran evento. Echando mano de internet, ilustran la noticia con una instantánea de una tetada-protesta que se organizó contra Primark porque expulsaron de la tienda de Valladolid a una mamá que estaba dándole el pecho a su bebé de siete meses.

Cuando yo era madre primeriza, reconozco que me daba cierta aprensión dar teta en público, no tanto por miedo a que me llamasen la atención como por la incomodidad ante las miradas extrañadas, avergonzadas o de desprecio, que de todo hay. Una vez una empleada de seguridad de una súper tienda de juguetes y ropa de bebé (esa, esa en la que estáis pensando) me animó a entrar en la sala de lactancia. Según ella estaría más cómoda porque podría sentarme en un sillón. Y allá que fuimos, el churumbel, el papá y yo. La verdad es que no había nadie y no olía mal (esto dicen que es bastante habitual en las salas de lactancia por la acumulación de pañales sucios). Y en efecto había un sillón de la pera limonera para repanchingarte con el retoño.

Pero desde entonces me remuerde la conciencia: ¿tendría que haberme negado? ¿me hubiesen “animado” con más persistencia a ir a la sala de las tetas y los pañales? ¿o incluso me hubiesen “invitado” a irme de la tienda si me negaba? Nunca lo sabré, pero desde entonces cada vez que me saco una teta en un lugar público tipo centro comercial, museo o restaurante medio pijo, miro alrededor y pienso: venid, venid, decídmelo, atreveos a echarme que os monto un pollo primero presencial y luego virtual que os vais a enterar.

 

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