Las gafas violeta o vivir en la ignorancia

  • 18 mayo, 2015

HRPOQOGKGOMSJNCQGPOOODFARTGEKMPVOSACOUKPOUMAXWHTBDSi te pones las gafas violeta estás perdida. Mirarás a tu alrededor y lo verás todo desde el punto de vista feminista. Tu vida ya nunca volverá a ser igual. Y habrá veces que pienses “qué feliz era yo con mi ignorancia machista”.

Ya nunca volverás a sentir que te han alegrado el día cuando te piropeen por la calle, sino que pensarás que están cosificándote e invadiendo tu intimidad. No podrás volver a reírte con los chistes “de tías” que cuenta ese colega, que va a pasar a formar parte de la categoría de los ex amigos, porque tu dignidad como mujer no te permite compartir parte de tu valioso tiempo de ocio con semejante troglodita. Y además no podrás dejar de discutir e intentar convencer de sus errores a esos machirulos que no se merecen ni medio minuto de atención. Te pensarás muy mucho comprarte esa camiseta rosa casi fucsia que te gusta tanto pero, claro, ¡es rosa! Volverás a ver aquella película de Almodóvar tan moderna y tan cool y descubrirás que te horroriza, que ya le vale al sádico este que mete tres violaciones en la primera media hora. Recordarás con nostalgia aquel concierto de Loquillo que viste en primera fila porque había que leer lo que ponía en el tatuaje de su brazo y en el que cantabas hasta desgañitarte “quiero verla bailar entre los muertos…”. No podrás evitar sentir lástima por esa amiga que está siempre a dieta sin saber que es una pobre víctima del patriarcado y su tiranía de la imagen. Tendrás cargo de conciencia por escaquearte para conducir y dejar que lo haga él. Sentirás que la úlcera se te agranda cuando el charcutero, al que le sacas 15 años (o más), te dice “guapa, qué te pongo”. Te esforzarás jugando al fútbol tú, que no has hecho deporte en tu vida, sólo para que tu hijo no crezca rodeado de estereotipos sexistas. Y cuando el mismo hijo decida aparecer en una comida familiar con un vestido rosa encima del chándal, pensarás, “uf, qué bien lo llevo, eso es que estoy empoderada”. Estarás un mes pensando “cómo le voy a comprar a la niña una muñeca”, cuando la pobre anda robando las que puede en el parque. Y es que nos ha salido cuidadora. Será la epigenética o como dice mi amiga Elena, la blasgenética.

En fin, que aún estás a tiempo de vivir feliz en la ignorancia. Pero si te pones las gafas violeta, prepárate, serás activista de por vida, no lo podrás evitar. Es agotador pero qué le vamos a hacer, valor y al toro.

This Post Has 2 Comments

  1. Leticia

    Es duro… ¡pero arriba las gafas violeta!

    1. L1

      Hay que fabricar y repartirlas.

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