Ikea Colecho

Ikea y el colecho

  • 14 septiembre, 2015

Lo confieso, me encanta Ikea. Qué le vamos a hacer, todas tenemos casas Ikea, sus productos son baratos pero es que además a mí me gusta ir a Ikea, ver el catálogo, pensar qué puedo “necesitar” para no tener más remedio que pasar por allí…¿Qué hacíamos en la era pre-Ikea? ¿Cómo sobrevivíamos en la cocina sin el aplastador de ajos que parece una herramienta espacial? ¿O sin las pinzas de colores para cerrar las bolsas de macarrones? Nunca son suficientes, siempre necesitas más y más. Menos mal que van variándolas y así es como si las coleccionases. Vas a por una cosita que necesitas y claro, no coges carro porque no te hace falta. ¿Bolsa? Tampoco, total, lo llevas en la mano. Pero a los tres minutos ya has tenido que coger la bolsa porque ya van un par de cosas, que se te olvidaba el relleno de cojín para la funda esa que anda perdida por ahí. Jo, mira qué colcha de oferta, la voy a coger, es baratísima y así tengo de quita y pon. La bombilla de leds que no gasta ná, el organizador para los sujetadores que se lían unos con otros. ¡Y las velas de colores! ¿Dónde están los carros que la bolsa pesa? Hay que dar la vuelta y no hay nada peor que ir en contra de la manada de zombis en Ikea…Y luego a tomar algo y luego a por las galletas. En fin, una experiencia de inmersión compulsiva de compras en condiciones. ¿Qué estamos por el decrecimiento? Sí, pero una tiene sus debilidades.

Pero es que además, mira por donde, resulta que gracias a los suecos del low cost de la decoración, las colechadoras vamos a poder salir del armario. ¡Sí! ¡Por fin! Su última propuesta es una habitación familiar con cama de matrimonio de toda la vida, cuna a un lado y camita al otro. Vamos, para familia numerosa. Bueno, para ser más precisa, lo que proponen es lo que se llama “cohabitación”. Pero esa cuna la acercas a la cama grande y…voilà, se ha transformado en una cuna sidecar estupenda para que no tengas que estar levantándote cada vez que el churumbel quiera teta. Y el mayor o los mayores, en su camita a nuestro lado.

Se acabó dormir apiñados sin poderte mover para que no se despierte el coleguilla que ha tardado una hora en entregarse a los brazos de Morfeo. Se acabó concéntrarte pensando en cualquier cosa para que se te olviden las ganas que tienes de hacer pis, pero ahora si te levantas se despierta fijo. Se acabó dormir sola con el bebé, o con el bebé y el mayor, que ya no te acuerdas de lo que era tener un hombre de verdad a tu lado. Y el papá resignado podrá dejar de dormir encogido en la litera que comprasteis (por supuesto en Ikea) con la esperanza de que el mayor se independizase de habitación ahora que había nacido la hermanita. O podrá dejar de roncar en el colchón plegable de Muji que es super cool pero que le deja los riñones hechos trizas.

Y recordemos que Suecia es un ejemplo en igualdad, ¿tendrá que ver el colecho? ¿tendrá que ver Ikea? ¿ha decidido Ikea apoyar a las mujeres en este momento de nuestras vidas? La cuestión requiere un estudio en profundidad pero mientras tanto, podemos utilizarla para andar con la cabeza bien alta. A partir de ahora si alguien te pregunta si tu peque ya duerme en su habitación, podrás dejar de contestar con la boca pequeña: “bueeeno, sí, pero a veces se despierta y viene a nuestra cama”. Y podrás decir orgullosa, “qué dices, es muy pequeño aún. Si hasta los suecos que son de lo más avanzado duermen juntos, ¿no has visto el catálogo de Ikea?”

Eso sí, la idea tiene que calar en los arquitectos porque no hay quien encuentre casas a un precio razonable con una habitación para semejante despliegue.

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